La propiedad y posesión de la historia clínica

Cesión por compraventa de participaciones o acciones de la entidad.
En este caso, el que fuera propietario mayoritario de las acciones y/o participaciones, transmite sus derechos a un tercero que pasa a ostentar la mayoría de los accionistas o socios asumiendo el poder y, consecuentemente, provocando el cambio de dueño del establecimiento.
En este caso, nada hay que hacer ni qué decir de extraordinario, ya que el establecimiento al que se dirige el paciente es el mismo y la empresa responsable de su información y de sus datos es la misma. Por lo tanto, a los efectos de la repercusión en los derechos de los pacientes y de los facultativos, no se produce cambio alguno y los derechos de disposición del paciente continúan intactos.
Ahora bien, si la política de la nueva empresa pasa por realizar operaciones que impliquen el acceso o tratamiento por cuenta de terceros que antes no se producía, necesariamente hay que notificarlo fehacientemente al paciente y al facultativo si se ve implicada información de las historias clínicas sin disociar.

Cesión de negocio con cambio de titularidad (compraventa de consultorio uni o pluripersonal).
En este caso el propietario entrega las historias clínicas a otro propietario de establecimiento sanitario para que continúe atendiendo a los pacientes en una institución sanitaria distinta a la que trató las historias clínicas que se ceden, aunque ambas tengan la sede en el mismo domicilio.
Para poder realizar esta operación será preciso que la entidad cedente notifique a todos los pacientes la intención de la cesión con las circunstancias en que se va a realizar y, sobre todo, si ello implica algún cambio respecto de los derechos de los pacientes a la información contenida en las historias clínicas.
Para poder realizar la notificación d e acuerdo con las prescripciones legales, es preciso que en todas las historias clínicas haya constancia de los consentimientos informados; el uno, para el tratamiento de la salud del paciente y, el otro, para el tratamiento de su información. En esos documentos de consentimiento hallaremos la voluntad del paciente de cara al tratamiento ordinario o extraordinario de sus datos con las oposiciones y condiciones específicas para cada caso.
Es evidente que si un paciente ha declarado su voluntad de impedir cualquier tipo de cesión de sus datos, ni el facultativo ni la institución pueden ceder su historia clínica sin disociar los datos personales del paciente y, si la disocian, entonces, ya no puede considerarse historia clínica de ese paciente. Por lo tanto, no podrán cederse las historias clínicas sin consentimiento de los pacientes. Por eso es imprescindible estar al día en materia de protección de datos sanitarios (artículos 7, 8, 9 y 10 de la Ley 15/1999, de 13 de diciembre, Orgánica de protección de datos).

¿Quién tiene la obligación de notificar al paciente, el que cede o el cesionario?
El que cede. Sin embargo, el cesionario no puede tratar dato alguno sin consentimiento expreso del afectado que lo ha de prestar expresamente para que pueda realizar el tratamiento pretendido en calidad de cesionario de la historia clínica.

Fusión, absorción, o entrada de nuevos socios.
En estos casos, se trata de verificar si el responsable de la historia clínica lo sigue siendo, o, por el contrario, se ha cambiado de responsable y el cambio afecta a los derechos de los pacientes o de los afectados (El paciente tiene derecho sobre los datos sanitarios y el afectado los tiene sobre los datos identificativos, siendo que ambos son cualidades de la misma persona).
Para el caso de que se cambie de responsable, el cedente viene obligado a notificar, de cualquier forma acreditable en derecho, que tiene la intención de ceder los datos sanitarios que componen la historia clínica, a favor del tercero que ha de sustituir al responsable en el lugar que ocupaba el cedente en la relación paciente-facultativo. Ese tercero -cesionario- ha de ser identificado o identificable, pero, en modo alguno puede considerarse que se ha notificado al paciente o afectado si no se acredita la identidad del cesionario de sus datos.
En caso de que no se cambie de responsable, pero se modifiquen los criterios de tratamiento en la recogida, archivo, gestión interna, gestión por cuenta de terceros, cesión, o destrucción, el afectado ha de ser necesariamente informado por el responsable, del alcance de las modificaciones en el tratamiento, en el caso de que esas modificaciones afecten al fichero, a la finalidad, a los usos y a los destinatarios de la información.

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